Empresas de trabajo temporal

Eficacia de las ETT




Para los trabajadores las empresas de trabajo temporal o ETT están demostrando ser con frecuencia un medio rápido y eficaz para incorporarse en el mundo del trabajo, evitando que a una interrupción súbita del currículum académico siga una larga, y a veces infructuosa, búsqueda del primer empleo.

De esta forma, además, se evitan situaciones frustrantes al no verse cumplidas las legítimas expectativas de colocación.
Recibir una formación permanente y actualizada es una de las ventajas que poca gente conoce, por cuanto la propia ley reguladora de las ETT, en su artículo 12.2, así como su II Convenio Colectivo Estatal, obligan a destinar con periodicidad anual el 1% de la masa salarial a la cobertura de las necesidades de formación de los trabajadores contratados para ser cedidos a empresas usuarias.

En tercer lugar, como ya he apuntado antes, hay que tener en cuenta que un porcentaje importante de los trabajadores cedidos pasan a formar parte de la plantilla fija de la empresa, por lo que las ETT se han convertido en un agente de colocación estable.

Puedes empezar echando un vistazo a estas empresas de trabajo temporal:




Para la empresa usuaria la utilización de los servicios de una ETT agiliza la capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas de cargas temporales de trabajo. Su especialidad reside en la rapidez de reclutamiento para la inmediata puesta a disposición de los trabajadores cedidos. De esta manera, la empresa usuaria cubre unas necesidades inmediatas a las que difícilmente daría respuesta si tuviese que acudir a los sistemas tradicionales de selección.

Accede al listado oficial por provincias de empresas Ett´s  registradas legalmente desde >>ESTE ENLACE<<

Además de todo lo anterior, las ETT permiten aligerar la estructura de los departamentos de personal de la empresa usuaria, por cuanto se traslada a un tercero la carga burocrática que supone la contratación del personal temporal.

Legislación de la Empresas de trabajo temporal

Durante los años carentes de regulación legal de las denominadas ETT (Empresas de Trabajo Temporal) , es decir, hasta que se promulgó la Ley 14/1994, de 1 de junio, se tuvieron que extremar las precauciones para no incurrir en la fustigadísima figura jurídica de cesión ilegal de trabajadores del hoy derogado artículo 43 del Estatuto de los Trabajadores. La manera de conseguirlo fue contratar ETT solventes y de primera línea que cumplieran los requisitos que una extensa jurisprudencia había sentado para evitar que la empresa que cede fuera considerada aparente o ficticia. Es decir, que se halle válidamente constituida, con estructura y entidad propias y cuente con patrimonio, instrumentos y organización. Esta divisa constituyó y sigue constituyendo una «prima ratio operandi», en un orden de prelación muy superior y en nada comparable a la escueta tarifa de precios de los servicios ofertados.

No he entrado intencionadamente en el tema de los costes salariales. Aunque creo que deben ser controlados como cualquier otro coste empresarial, soy firme partidario de la convergencia salarial, puesto que el beneficio de las empresas debe venir en parte de la flexibilidad que el sistema ofrece para los supuestos taxativos que enumera la ley y no de escatimar salario
a los trabajadores cedidos. Con operadores serios en el mercado, con un estricto cumplimiento por parte de todos de la normativa que las regula, con todo esto y lo que he ido sembrando desde esta cátedra de papel en el amplio contexto de
esta colaboración, me declaro entusiasta propagandista de las ETT.